
Consejos a un escritor apresurado:
Veo preocupado la aparición en internet de miles de trabajo de jóvenes escritores que están diluyendo sus esfuerzos en publicaciones cortas y constantes. Aunque algunos presentan buenos argumentos y un buen estilo narrativo, los trabajos carecen de madurez literaria, ésa que sólo el tiempo da. El esfuerzo de meses en un sólo trabajo se refleje en trascendencia, en un ritmo lento, en una profundidad argumental y en una calidad elevada.
La calidad literaria se consigue con la paciencia y el trabajo diario, pero la profundidad del argumento sólo la da la observación y el análisis del ser humano. El tiempo es importante, es lo que marca la velocidad de la lectura, y mi experiencia me indica que mientras más rápido se lea el trabajo menor tiempo permanecerá en la conciencia colectiva. Es el ritmo lento y maduro el que caracteriza las obras clásicas.
La única fuente de ideas para trabajar del escritor es su alma y de lo que ésta se alimenta. Si alimentamos nuestros espíritus con sexo, con violencia, con egoísmos, sólo de eso podremos escribir, y la obra que se obtenga estará manchada de imágenes de dudosa calidad moral.
Para conseguir un buen trabajo tenemos que pasar mucho tiempo en estado relajado, escuchando música, leyendo los clásicos, o viendo fotos y pinturas. En ese estado de relajación llegan muchas ideas, líneas argumentales, imágenes para describir en la novela y, cuando has trabajado bien, llegan sentimientos que te dictan bellos párrafos para adornar tu obra.
No es la rapidez, lo que hace a un buen escritor, es la paciencia, la meditación y, lo principal: un mensaje que dejar a la humanidad.
Tags: Escritores, meditación relajamiento, trabajo de calidad