Domingo, 09 de mayo de 2010

pysuhijothomas


? Una ma?ana de domingo la Abuela le hac?a las transas entrelazando en su pelo un cinta de colores. Y le cont? su historia; es la que nadie conoce y sus palabras la seguir?an el resto de su vida.

?? ?Yo tambi?n fui joven hace mucho y tan bonita como t?. Los patrones de las Haciendas se esmeraban en que me quedara a vivir en su rancho. Pero fue el Patr?n de Luna qui?n regal? a mi familia un buey para que viviera en su casa. Al principio me trataban igual que a todas las dem?s, pero en cuanto tuve mis pechos grandes el patr?n, que para entonces no se hab?a casado, me separ? de las dem?s y me llev? a los cuartos dentro de la casa. Me buscaba en las noche, cuando ?l quer?a, y pues yo estaba feliz.

?? ?As? pasaron muchos a?os. Un d?a result? embarazada y la madre del patr?n joven, decidi? que estaba en pecado y fue echada de la Hacienda. El patr?n estuvo atento de m?, me mand? a unos jacales que ten?a cerca del r?o, donde estuve hasta que naci? mi primer hijo. Al principio batallaba mucho, el patr?n se hab?a olvidado de mi, y no ten?a para comer. Cuando m?s desesperada estaba porque mi hijo mor?a de hambre fue a la iglesia a pedirle ayuda al padre, el cual pidi? a las monjas que alimentaran a mi hijo y despu?s me confeso. Cuando le dije todo nom?s se qued? callado, quiz?s enojado. Me engatuso diciendo que le dejara al ni?o para enviarlo a un orfanato cat?lico en Tampico. Pues yo dije que s? por no contrariar al curita, pero despu?s me arrepent?a.

?? ?Ya sin hijo y muri?ndome de hambre, porque los hombres sab?an que era mujer del patr?n, decid? regres? a la Hacienda de Luna para ver si me dejaban regresar. La madre del patr?n, despu?s de asegurarle que mi hijo era del caporal, me dej? regresar. Pasaron a?os sin que el patr?n se volviera a fijar en m?. Pero una noche toc? a mi puerta y me dijo hartas palabras bonitas y pues uno no es de palo. Me visitaba de ves en cuando.? Volv? a quedar cargada.

?? ?Regres? a las chozas y tuve que llevar mi hijo a la iglesia. En total entregu? tres hijo al mismo cura, y el curita le sacaba diezmos buenos al los patrones cada vez que mandaba un ni?o al orfanato. Se que no fui la ?nica. El patr?n tuvo sus queveres con otras mujeres.

?? ?Con el tiempo lleg? un cura nuevo al pueblo, en cuanto tuvo confianza pregunto a la mujer de mayor edad que contorn?:

?? ???Conoci? usted a una mujer que hace veinte a?os tuviera un hijo y lo entregara a la iglesia para que fuera a un orfanato?

?? ?Nadie supo que responderle, pero todos se imaginaron que era hijo del patr?n de Luna. Al enterarme pens? que era uno de mis hijos. Fui corriendo a la iglesia para verlo. Era la viva imagen del patr?n, alto, delgado y de ojos claros, un hombre completo. Estaba a punto de decirle que era su madre, cuando llegaron Cruz Galindo y Gertrudis Moreno, las malas lenguas dec?an que tambi?n ella tuvieron hijos del patr?n y se les ve?a que se les embarraban los ojos en la cara del curita nuevo. Creo que ellas buscaban lo mismo que yo, queriendo reconocer alg?n rasgo en com?n en ese hombre y en los ni?os que nosotros entregamos. Esa tarde las tres mujeres nos reunimos discutimos por un buen rato, Todas record?bamos algunas se?ales que nuestros hijos tend?an, como lunares o cicatrices en su cuerpos, pero decidimos no decirle nada al cura.

?? ?Ah? est?bamos las tres tarugas, asistiendo a misa todos los d?as, yo ten?a que caminar tres leguas desde antes del amanecer para llegar temprano. Dios nos castigo por desesperadas. Nos mataron al curita a los seis meses de llegar; porque defend?a mucho a los indios. Y como no, porque ?l era mitad indio como nosotras somos indias completas y mitas gachup?n, como el patr?n. Dijeron que fueron los indios broncos, pero todos sab?amos la verdad, que al final fue lo que m?s nos doli?, el propio padre del curita lo mando matar. Pero lo mataron, de tres balazos, en la entrada al pueblo.

?? ?Las tres madres le lavamos el cuerpo. Buscamos esos lunares y marcas que record?bamos de nuestros hijos, pero si alguna ten?a ninguna de las tres dijo nada. Yo limpie el lodo y la sangre de su pecho y le eche alcohol en las heridas y las tape bien con algod?n. Sent? su entierro como el de mis tres hijos. Nosotras no est?bamos seguras de quien era la madre, pero el padre era el patr?n. Decidimos hacer todo lo posible para que lo enteraran en el lado norte del pante?n, donde est?n los gachupines.

?? ?Su tumba todav?a esta en el pante?n. Yo ya no la visito, pero s? que todav?a le llevan flores, deben ser cualquiera de sus madres.

?? ?Mi error fue haberme enamorado, quise darle hijos al patr?n para ver si as? me quer?a m?s. Otro cura me cont? una ves que los hijos de uno se vuelven ?ngeles y que regresan a cuidarnos cuando mueren. Pero lo mejor es no dejar escuincles sufriendo. Mejor cada vez que te acuestes con el patr?n me dices para hacerte un t? de Remordimientos, una planta que solo yo s? y que no te dejara tener hijos?.

?

?Fernando Medina de la Garza


Tags: Fragmentos, literatura, novela, historia.

Publicado por Fmdlg @ 19:28  | Literatura
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